¿En cuál de estos guisantes te has fijado? ¿Cuál ha llamado tu atención? Efectivamente: la clave está en la diferenciación.

¿En cuál de estos guisantes te has fijado? ¿Cuál ha llamado tu atención? Efectivamente: la clave está en la diferenciación.

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Por qué tu cerebro teme lo diferente

Tu cerebro es exactamente el mismo que el de nuestros antepasados de hace 150.000 años. No ha tenido tiempo de evolucionar. Ten en cuenta que la evolución natural es un proceso muy, muy, muy lento. Para que una especie experimente cambios biológicos destacables son necesarios millones de años.

El problema es que la sociedad evoluciona a una velocidad de vértigo. Y cada vez más. Tu cerebro no está biológicamente preparado para adaptarse a este entorno. Debes ser tú quien lo guíe y le enseñe cómo adaptarse.

Diferencias: modo supervivencia

Debes saber que tu cerebro reacciona de modo defensivo a lo diferente.

Hace 150.000 años, una diferencia en el entorno podía significar amenaza. Si algo no estaba en su lugar, por ejemplo unas orejas que asomaban tras un arbusto, probablemente fuese un depredador. El cerebro humano evolucionó para captar estas diferencias y, dado que su prioridad número uno es sobrevivir, responder a ellas con una respuesta de huida.

Ése es el motivo por el que tu cuerpo se prepara para la huida ante un susto (tensar músculos, acelerar el ritmo cardíaco…), que a fin de cuentas es una diferencia con la que no contabas.

Diferencias: modo ahorro de energía

En consonancia con lo anterior, tu cerebro quiere ahorrar para tener una reserva energética que pueda usar en el caso de que una amenaza se le presente delante y tenga que huir. Porque para huir con éxito es necesaria mucha energía.

El problema es que procesar las diferencias supone para tu cerebro un gasto de energía. Recorrer una red neuronal a la que está acostumbrado (por ejemplo, recorrer el mismo camino todos los días para ir al trabajo) le ayuda a ahorrar energía, mientras que crear una red neuronal nueva (como la que crearías si fueses al trabajo por un camino diferente) implica un consumo energético.

Diferencias: resaltar sobre lo demás

Es por todo lo anterior que solemos quedarnos en nuestra zona de confort, en lo que ya conocemos, aunque no sea tan bueno como queremos, en lugar de buscar nuevas posibilidades. Porque nuestro cerebro teme las diferencias y procesarlas suponen para él un gasto de energía.

Pero ¿sabes cuál es el lado bueno de las diferencias? Que además de entrenar a tu cerebro, captan la atención de forma alucinante. Esto tiene sentido si recordamos que la prioridad número uno de tu cerebro es sobrevivir y captar una diferencia podía suponer hace 150.000 años la diferencia entre la vida y la muerte.

¡Esto puedes aprovecharlo en tu beneficio! Ser diferente a día de hoy es algo imprescindible. Las empresas reciben a diario docenas de currículums y, aunque a muchas PYMES y microPYMES les gustaría, no pueden contratar a todas las personas que se lo piden. ¿Y cómo hacen la criba para decidir quién entrará y quién no? Muchas se fijan en la diferencia: ¿qué les puede aportar una persona que no les puedan aportar todas las demás?

Te invito a reflexionar esta pregunta. Con calma, con paciencia y, sobre todo, con creatividad. Si eres capaz de responderla, tendrás muchísimo camino recorrido la próxima vez que te enfrentes a una entrevista de trabajo o que necesites que se fijen en ti y te elijan.

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