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La indefensión aprendida y la autoeficacia percibida

Los seres humanos podemos predecir el futuro. Como lo lees. Y tú también puedes.

Incluso es posible que ya lo hayas hecho alguna vez sin darte cuenta. Voy a explicártelo para que comprendas a qué me refiero.

La historia de Pablito

Pablito era un niño que una vez falló un gol jugando al fútbol en clase de Educación Física. Sus compañeros de equipo le echaron la culpa de haber perdido el partido. A partir de ese día, cada vez que elegían con “oro­-plata” a los integrantes de cada equipo nuevo, Pablito siempre quedaba de último. Nadie lo quería en su equipo.

Así, Pablito empezó a salir al campo con una idea metida en su cabeza: “No soy bueno en el deporte y nunca lo seré”. Por eso no se molestaba en meter ningún gol. Sus compañeros le decían que cada vez jugaba peor, pero a él no le importaba.

Ahora, Pablito es un adulto al que no se le da bien el deporte. Aquella profecía que de pequeño se instaló en su cabeza se hizo realidad. Predijo su futuro.

La historia de Lucas

Ahora voy a contaros la historia de Lucas. Lucas era un niño que una vez falló un gol jugando al fútbol en clase de Educación Física. Sus compañeros de equipo le echaron la culpa de haber perdido el partido. A partir de ese día, cada vez que elegían con “oro-­plata” a los integrantes de cada equipo nuevo, Lucas siempre quedaba de último. Nadie lo quería en su equipo.

Pero, a diferencia de Pablito, Lucas se dijo: “No soy bueno en el deporte, pero voy a serlo”. Con esta idea en su cabeza, empezó a entrenar un poco todos los días. Al principio no conseguía anotar apenas ningún gol, pero con el tiempo fue metiendo cada vez más hasta que, un buen día, sus compañeros pasaron a elegirlo de primero al sortear al “oro-­plata”. Se había convertido en el mejor jugador del colegio.

Ahora, Lucas es un adulto sano y atlético que practica deporte todos los días y que tiene una autoestima elevada. Aquella promesa que se hizo de pequeño se terminó cumpliendo porque él lo había decidido así. Lucas también predijo su futuro.

Qué es la indefensión aprendida, qué es el afrontamiento y qué es la autoeficacia percibida

¡Lucha! Tu autoeficacia percibida no podrá con tu indefensión aprendida :)

¡Lucha! Tu autoeficacia percibida no podrá con tu indefensión aprendida :)

Lo que le ocurrió a Pablito se llama indefensión aprendida, un término desarrollado por el psicólogo Martin Seligman para referirse a una incapacidad que una persona cree tener y que le condiciona para no alcanzar sus objetivos. La indefensión aprendida baja la autoestima y desmotiva a la persona que la sufre hasta el punto de hacerle “predecir” su futuro y no ver cumplido su sueño. Se trata de una falsa profecía, ya que es la propia persona quien decide qué hacer con sus capacidades: entrenarlas o desistir.

Es lo que hizo Lucas. Lucas decidió echar mano de sus recursos de afrontamiento para luchar contra algo que, en ese momento, no se le daba bien. El afrontamiento es la capacidad que tenemos las personas para luchar contra esas situaciones que, si no tratamos a tiempo, pueden convertirse en indefensiones aprendidas. Es una forma de lucha que se nutre de nuestra autoestima y de nuestra automotivación.

Y cuando sacamos nuestros recursos de afrontamiento, tal y como hizo Lucas, llegamos al punto de la autoeficacia percibida, un término desarrollado por el psicólogo Albert Bandura y que es el opuesto a la indefensión aprendida. Cuando llevamos a cabo una acción y vemos resultados positivos, entramos en el terreno de la autoeficacia percibida. Lucas lo descubrió al ver que metía más goles conforme practicaba. Pero para alcanzar la autoeficacia percibida necesitamos esas dos herramientas clave que son la autoestima y la automotivación. Es decir, nuestros recursos clave de afrontamiento.

Hoy son muchas las personas que sufren de indefensión aprendida y que ven cumplidas sus profecías a causa de ella. Emprendedores/as que dejan caer su proyecto pensando “Voy a acabar en quiebra”, parejas que dejan enfriar y romper su relación pensando “Esto ya está acabado”, desempleados/as que no salen a buscar trabajo porque piensan “No voy a encontrar nada”…

No olvides que los seres humanos podemos predecir el futuro… y si piensas que no lo vas a conseguir, es seguro que no lo conseguirás. Pero si, por el contrario, crees que lo vas a conseguir, existen muchas más posibilidades de que lo consigas.